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Complementariedad

De Seminario de Antropologia

Autor Juan Fernando Sellés
Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica

La dignidad de la naturaleza del varón y de la mujer salta a la vista si se tiene en cuenta que la plenitud de lo humano, la entera naturaleza humana, no la realiza ni la mujer ni el varón por separado, sino la unión de esos dos tipos de configurar lo humano. Y otro tanto cabe decir respecto de su esencia. No se trata sólo de que la mujer y el varón sean complementarios y de que, por serlo, se presten mutua ayuda, sino de que lo humano no es tal sin lo femenino o sin lo masculino, o lo que es lo mismo, que la naturaleza y esencia humana son duales . La complementariedad es solidaria de la distinción. La distinción es contraria a la igualdad. Actualmente, sin embargo, se reivindica la igualdad. Ahora bien, sólo puede reivindicar la igualdad de la mujer respecto del varón el que supone de entrada que la mujer es inferior al varón. Si de la igualdad personal se trata, ya hemos visto que hay que rectificar lo de igual, porque en rigor no se trata de que la mujer, en cuanto persona, sea igual al varón, sino de que no hay dos personas iguales, y ello ni entre los varones ni entre las mujeres, ni entre los componentes de los dos sexos. Toda persona es distinta, aunque no opuesta. Tras la creación de cada quién Dios rompe el molde.

Con todo, de ordinario no se reivindica la igual dignidad personal sino la igualdad de capacidades, oportunidades laborales, sociales, políticas, etc., y con ello se tiende a asimilar la mujer al varón. Si esa equiparación respeta la distinta dotación natural y esencial de cada quién, es correcta. En caso contrario, se deshumaniza a ambos. Por lo demás, la conquista de la dignidad del hombre y de la mujer en cuanto personas no es una victoria moderna o reciente . Cada persona humana, recordemos, es más que la naturaleza y esencia humanas. El modo distinto de encarnar la naturaleza y de activar la esencia por parte de la mujer complementa al del varón, de modo que los dos son complementarios en cuanto a la naturaleza y esencia, no en cuanto a la persona. Entre ambos forman una única naturaleza y esencia: la humana, que no es viable por separado. Si la naturaleza y esencia humana no son viables separadamente, y el obrar propio de ellas sigue al modo propio de ser de éstas, todas las manifestaciones humanas, la ética, la educación, el trabajo, la cultura, la técnica, la economía, etc., son tan propias del varón como de la mujer, si bien con modulaciones distintas.

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