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El acto de ser humano: la vida personal

De Seminario de Antropologia

Autor Juan Fernando Sellés
Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica


La sindéresis o el yo es la apertura de la persona humana hacia lo inferior, es decir, hacia la esencia y naturaleza humanas. Pero el hombre dispone de otra apertura hacia su propia intimidad, otro hábito nativo: el de sabiduría. Con este hábito se alcanza a conocer la persona humana, el acto de ser personal. Este hábito es inferior a la persona; no es la persona, pero es solidario o unido a ella. Por poner una pobre comparación se puede decir que tal hábito es como la luz interna a una habitación que permite conocer lo que hay en ella. Tal luz no es el conocer superior humano, pero es el que permite alcanzar al conocer humano más alto, a saber, al conocer a nivel de ser. Es el método cuyo tema es el coacto de ser humano, uno de cuyos radicales es el conocer como coacto de ser.

Tampoco la persona humana es simple (simple, sólo Dios), pues también está configurada por una pluralidad de rasgos intrínsecos duales que, aunque no se pueden separar unos de otros, son irreductibles unos a otros. O si se quiere, la persona humana, más que un acto de ser, es un conjunto de raíces que conforman un coser personal. Esto Polo lo explica por contraste indicando que, así como el acto de ser del universo no requiere de compañía, el ser humano añade al ser el acompañamiento como ser. A las raíces que conforman el coacto de ser personal humano las llama transcendentales personales. La unión entre ellos permite que la persona sea coexistente. Esos rasgos reales de la intimidad humana no son sólo dos, sino cuatro. Éstos no sólo son transfísicos sino, por así decir, también transnaturales y transesenciales.

En el volumen I de Antropología Trascendental, Leonardo Polo, tras discutir el elenco medieval de los trascendentales, a los que denomina metafísicos , aborda la ampliación de los trascendentales al campo de la antropología, y propone la conveniencia de no reducir los antropológicos a los metafísicos . Como es claro, esta doctrina carece de precedentes, porque la filosofía moderna y contemporánea no admite trascendentales que sean reales, y porque la filosofía clásica griega y medieval no admite que los trascendentales reales personales sean radicalmente distintos de aquéllos que existen en el resto de lo real. La distinción entre ambos tipos de transcendentales es, según Polo, jerárquica. Ello indica que los personales son más acto, más reales por tanto, que los metafísicos. En consecuencia, para Leonardo Polo la antropología trascendental es irreductible a la metafísica y superior a ella. Además, si lo descubierto por Polo es real, su filosofía va más allá, tanto del planteamiento clásico como moderno. Los trascendentales personales descubiertos por Polo son, de menor a mayor, la coexistencia personal, la libertad personal, el conocer personal y el amar personal.

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