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El vínculo de la sociedad

De Seminario de Antropologia

Autor Juan Fernando Sellés
Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica


El único vínculo posible de la sociedad es la ética . Al hablar del poseer práctico, del lenguaje, de las instituciones, etc., se ha añadido el calificativo de bueno o malo. El bien y el mal, como se estudió, son objetivos, no subjetivos o relativos al sujeto. Lo bueno es objeto de la ética, aunque no considerado estáticamente, sino en su incremento, pues la mejoría social es paralela al incremento del bien común. No sólo cada quién sino la sociedad es susceptible de mejorar o empeorar. La prosperidad social no es algo a lo que estemos necesariamente abocados, pues las decadencias, crisis, guerras, etc., también surcan la historia humana, en especial la contemporánea y reciente . Pues bien, si el único vínculo de cohesión social es la ética, el mayor enemigo de la sociedad no es la carencia de dinero, de administración, de cultura, de información, de materias primas, etc., sino el relativismo ético, lamentablemente en exceso extendido .

Con todo, no toda concepción de la ética es ética. Por eso conviene ser cautos ante el uso de esta palabra tan manipulada. En efecto, no pocos usan profusamente de éste término en sus discursos, pero las medidas de gobierno por ellos adoptadas distan mucho de adecuarse a la naturaleza y esencia humanas. La falta de fundamentación de esas supuestas "éticas" se ratifica por sus frutos: corrupción, manipulación, falta de transparencia, disgregación social, problemas graves surgidos por efectos secundarios de esas normativas, incapacidad de resolverlos, gobiernos débiles, individualismo, masificación, etc. La interdependencia humana es necesaria, no sólo con vistas al aporte de productos que hagan posible la subsistencia humana (alimentos, ropa, medicinas, etc.), sino y principalmente en orden a la mejora de los hombres como tales, es decir, según virtud . Tal mejoría es ética. En este sentido la sociedad es el medio o la condición sine qua non de la mejoría esencial humana. Si la sociedad es medio, lo peculiar de un medio es que se use de él. Sin embargo, no está garantizado que el uso dispositivo del medio sea correcto. Lo será si no ocluye el ámbito manifestativo, es decir, si se usa rectamente, con ética. Lo que es medio es la sociedad, que es del ámbito de la manifestación, no la persona humana, de quien nace la manifestación, que es el fin de la sociedad. El individualismo y el colectivismo ignoran u olvidan el origen personal de la sociedad.

El hombre puede mejorar o empeorar en su trato con el mundo, con los productos culturales, etc. (como se destacó en la Lección precedente), pero cuando más mejora o empeora es con el trato con los demás . Más aún, el trato con cosas ya es de entrada social, porque su fin es que mejore el trato entre personas. A su vez, la mejoría social no es fin en sí, sino que es el medio que facilita o impide que cada persona se abra a su elevación por Dios. Esto es una indicación de que no es la persona para la sociedad sino al revés. La sociedad es posible porque la persona acoge y aporta. La persona no es sólo el origen de la sociedad, sino también su fin. ¿Para qué la sociedad? Se abren ámbitos en lo social para que la intimidad personal se manifieste y no choque con impedimentos. La justicia es un fortalecimiento en nuestra tendencia comunicativa hacia los demás. Esa tendencia es también una tensión entre dos polos, uno referido al pasado y otro al futuro. El que se refiere al pasado, a nuestro origen como personas se refuerza con la virtud de la piedad . El desarraigo es desagradecimiento respecto del origen, en rigor, falta de filiación, pérdida del sentido de la vida y consecuente pesimismo. La tendencia humana que mira hacia el futuro, a nuestro destino, se refuerza con la virtud del honor . La sociedad tampoco puede prescindir de la valoración, siempre que ésta sea ética. El aprecio por cada persona en la sociedad civil se llama honor. Éste no se reduce a la fama, pues en ésta la ética puede estar ausente. Aunque el honor culmina en el último fin , sin embargo, no es tan fuerte o unitivo como el amor familiar.

Una sociedad a la que no se le admita fin último, sino sólo fines momentáneos, pasarlo bien, no pelearse, etc., pierde sentido, porque ¿aúnan suficientemente esos fines intermedios? Es evidente que no. Entonces, ¿para qué una sociedad aunada a medias? De ello cabe deducir que una sociedad no abierta al último fin es disolvente. En suma, ¿cómo puede estar suficientemente unida una sociedad sin Dios? La secularización de los Estados es disgregadora. A Dios se abre la ética con las virtudes de la piedad y del honor; también con la amistad. Por ello, el olvido de Dios en el ámbito social pasa por el olvido de las virtudes sociales. Y sin éstas la unión social es postiza y problemática. Como se ve, no se trata sólo de que un gobierno haya actuado mal porque no respete o vaya en contra del sentir de los “creyentes” de ese país, que incluso son mayoría en esa nación, sino de que fomentar una sociedad cerrada a Dios es llanamente antisocial.

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