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Fundamento y fin de la ética

De Seminario de Antropologia

Autor Juan Fernando Sellés
Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica


La raíz de la ética es antropológica; es la persona misma. El ser que cada uno es se encarga de vitalizar su naturaleza y esencia humanas. Visto desde la libertad personal: corresponde a ella que el bien externo perfeccione al agente porque ella dice sí a su atracción, y eso es moral. Atañe a ella disponer según normas racionales de actuación. Pertenece a ella también incrementar el querer voluntario con virtudes.

¿Cómo se pasa de la ética a la antropología? Preguntando a la ética cual es su condición de posibilidad, es decir, su raíz u origen. Se trata de conectar la acción humana con la persona. Si la ética es la acción humana en tanto que referida a bienes, iluminada por normas y generadora de virtudes, tal obrar sigue al ser personal humano, y en cierto modo manifiesta su modo de ser, porque si bien el ser trasciende al obrar, no está desvinculado de él. La persona no es ajena a su naturaleza y esencia humanas, sino que las activa, las abre, les otorga personalidad, las vuelve libres. La persona humana organiza su vida histórica respecto del ser personal que es y está llamado a ser. El sentido que tiene de su ser no puede ser completo, porque es proyecto respecto de un fin no alcanzado. Por tanto, su sentido personal es inherente a lo que espera. De modo que la ética consiste en organizar el mundo de acuerdo con la esperanza personal. De manera que a alguien se le puede decir con verdad: ¡Dime qué destino esperas y te diré como obras, si es que obras! Y a la inversa: ¡Dime cómo actúas, si es que actúas, y te diré que fin esperas!

Además, la persona no sólo es la condición de posibilidad de la acción humana, y por ello de la ética, sino también su fin. En efecto, la acción no sólo manifiesta en cierto modo el ser personal que cada uno es, sino que la manifestación es para la persona, y no la persona para la manifestación. ¿Por qué? Porque con la manifestación la persona adquiere más capacidad de abrir (liberalizar) su naturaleza y esencia y, por tanto, de manifestarse mejor en ellas tal como ella es. Uno es el beneficiario de su acción, o también la víctima. La acción es suya. La ética amplía el radio de acción de la libertad personal humana, posibilita su expansión. Por eso, “la ética es para la libertad” , no la libertad para la ética. Con la mayor apertura lograda en lo más alto de su naturaleza (hábitos de la inteligencia y virtudes de la voluntad) la persona no encuentra en su naturaleza atolladeros para manifestarse, y puede revelar de modo más fácil qué persona es. ¿Por qué esa revelación? Sencillamente porque en su intimidad es coexistencia. Si no es capaz de mostrar en cierto modo en su naturaleza y esencia su ser coexistencial, éstas encapotan su ser, o sea, no son coherentes con él.

Todavía una cuestión, tal vez la más álgida para la ética: ¿por qué se insiste tanto desde la religión revelada –especialmente la cristiana– en la ética? Porque tienen relación. ¿Cuál? Que una es para la otra ¿Acaso la ética natural y la religión revelada no son ámbitos distintos y con autonomía? Sí, aunque la ética no es completamente autónoma. Entonces ¿es que no se puede ser plenamente ético sin la ayuda positiva divina? No, porque si la raíz de la ética es la persona, y ésta es creada por Dios y a él rinde cuentas, la ética debe quedar referida en última instancia a Dios. Se puede ser ético, pero no plenamente al margen de Su ayuda. ¿Por qué? Dejemos a Lewis rematar la tesis de modo más literario: porque “la mera moralidad no es el fin de la vida... La gente que sigue preguntándose si no puede llevar una "vida decente" sin Cristo no sabe de qué va la vida. Si lo supiera, sabría que una "vida decente" es mera tramoya comparada con aquello para lo que los hombres hemos sido hechos... La idea de lograr una "vida buena" sin Cristo descansa en un doble error. El primero es que no podemos. El segundo consiste en que al fijar la vida buena como meta final, perdemos de vista lo verdaderamente importante de la existencia” .

Si la persona humana es un descubrimiento cristiano (según señalábamos en el Tema 2), y en esta Lección se sienta que la ética depende de su engarce con la persona humana, debemos concluir, en consecuencia, que sólo el cristianismo revela la índole de la ética en su integridad. En efecto, si la naturaleza humana está herida, sólo la ayuda divina la deviene infalible en su actuar . Si eso es así, cabe sentar no sólo que la ética moderna es reductiva, parcial, carente de bases, sino también que la clásica, la de Aristóteles por ejemplo, a pesar de su integridad, es incompleta. La plenitud de una vida ética sin la ayuda positiva de Dios es, por tanto, imposible. Con esto, y añadiendo conocimiento a las descripciones sobre el hombre de los temas precedentes, hay que decir que el hombre es un "ser ético", y por encima de ello, "filialmente ético".

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