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La Ética
De Seminario de Antropologia
| Autor Juan Fernando Sellés Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica |
La ética es un saber práctico, el más alto y el que debe informar los demás de ese estilo . Por ejemplo, la política y la técnica engarzan con el hombre precisamente a través de la ética. Si ésta no dirige a la técnica, ésta última se deshumaniza, y se vuelve contra el hombre. Si la ética no informa la política, el fin de ésta deja de ser el bien común y se persiguen los intereses individuales exclusivis-tas, de grupo, de partido. En consecuencia, se mina la natural dimensión política y social del hombre, yendo lo convencional en detrimento de lo natural. En suma, si la ética no asiste a la técnica y a la política, ambas se deshumanizan y, por ende, se despersonalizan.
La ética es ese saber mediante el cual el hombre perfecciona su esencia, y asimismo, mediante la cual cuida y perfecciona también su naturaleza. La ética fija la mirada en el actuar humano y, por ello, toma a la persona como un supues-to, como la base de las actuaciones, pues sin ella la ética es imposible. En efecto, una ética despersonalizada es una ética reduccionista, una ética pragmáti-co-hedonista, o formalista o estoica, o es una negación de ella como el relativis-mo moral. Sin embargo, el conocimiento de la persona humana es antropológico, no ético. Por eso a una persona no se le puede juzgar por sus obras, aunque sí -y lo ejercemos en demasía-, sus obras. A la ética, pese a saber como actúa y debe actuar el hombre, se le escapa el quién del que actúa.
En los avatares de la ética a lo largo del pensamiento occidental se pue-den distinguir, al menos, 10 hitos históricos, y sólo en el último se engarza ade-cuadamente la ética con la antropología. Demos un breve repaso:
1) El primero es el nacimiento de la ética como disciplina filosófica en la época socrática. En efecto, en un ambiente sofístico que instrumentalizaba la razón para fines exclusivamente prácticos, ante la disyuntiva entre una vida light (fácil) o una light (luz) en la vida, la respuesta de Sócrates, Platón y Aristóteles se inclinó por la segunda.
2) El segundo periodo corresponde a las decadentes escuelas helenísticas, y la disyuntiva estribó -como hoy se diría-, entre pasarlo bien o “pasar de todo”, es decir, se estaba cuestionando si la ética debía ser de bienes (hedonismo) o de secas virtudes (estoicismo).
3) El tercer periodo es un hito muy sobresaliente. Se trata de la irrupción del cristianismo y de su modo de vida. Ese periodo se puede condensar con esta frase: la alegría de la victoria nace del sacrificio, es decir, obrar bien, aunque cueste es gratificante, felicitario.
4) El cuarto, muy relevante también, corresponde a la búsqueda de la relación entre los pilares de la ética: los bienes, las normas, las virtudes. De esa búsqueda responden los grandes escolásticos medie-vales: Alberto Magno, Tomás de Aquino, etc.
5) Un quinto periodo de la historia de la ética es el que atravesó esta disciplina de manos de algunos pensadores modernos que se cuestionaron si acaso no será la ética un invento humano: Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Nietzsche...
6) Otro apartado histórico es el que se puede llamar el del agobio del deber. Es la ética sólo de normas: el prototipo de esta tesis es, como se sabe, Kant.
7) Hay otra etapa moderna de crisis para la ética que se puede denominar la larga lista de los "ismos": naturalismo, individualismo, colectivismo, positivismo, utilitarismo, hedonismo, altruismo, convencionalismo, materialismo, consecuencialismo, relativismo,... Todos ellos son reductivos porque prescinden de alguna de las bases de la ética.
8) El siglo XX también ha ofrecido sus propuestas éticas, distintas de las precedentes. Una de ellas fue, por ejemplo, la de Scheler, que propugnaba una ética de valores, reductiva también porque supone un intento de desontologizar la moral, es decir de no vincularla con el bien real.
9) Un importante hito ético reciente lo supone el libro Persona y acción de Karol Wojtyla donde se denuncia que las éticas precedentes son reductivas porque no tienen en cuenta a la persona que actúa. Con todo, ese libro no tiene una finalidad antropológica directa y, por tanto, no desvela el ser personal.
10) El último peldaño de la ética no sólo ha buscado la fundamentación de esta disciplina, es decir, sus bases, sino también su vinculación con la persona humana, y ello tras esclarecer el ser personal. La integridad ética en la trascendentalidad de la persona ha sido el empeño de Polo. De esto trataremos más adelante.
En suma, la ética es un saber de lo humano muy alto, más que los prece-dentes, porque integra todas las facetas de la naturaleza y esencia humanas, es decir, explica lo humano de los hombres de modo sistémico, poniendo orden jerárquico, armónico, entre los diversos niveles de lo humano. Pero a la ética se le escapa el quién, la persona humana. De otro modo: la ética no es trascendental; no desvela la intimidad humana.


