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La sociedad como manifestación personal
De Seminario de Antropologia
| Autor Juan Fernando Sellés Curso y Apuntes sobre la antropología filosófica |
La persona no es individuo sino coexistencia. Tal coexistencia no se da a nivel de la naturaleza o esencia humanas, sino a nivel personal, íntimo. Por dentro, si una persona no fuera abierta a otras no sería persona. Una persona sin apertura personal no puede existir. La apertura personal de cada quién equivale al ser que la persona humana es, de donde brotan las manifestaciones sociales, las cuales sí son del ámbito de la esencia humana. A ese nivel, de manifestación, el hombre tampoco es individuo, sino social. Lo social en el hombre es, pues, más que lo individual. Cuando la persona se manifiesta a través de su esencia no lo hace, por tanto, individualmente, sino socialmente. No podía ser de otro modo si en su intimidad el hombre es coexistencia.
Lo social pertenece a la esencia humana, es superior a la naturaleza humana e inferior a la persona. Es, pues, intermedia entre ellas, como la ética. A través del tema, tradicionalmente llamado de la intersubjetividad, se puede conducir al lector hacia ese radical humano que es la coexistencia, el coexistircon (del que se tratará sucintamente en el Tema 12). La coexistencia es un rasgo del núcleo personal que indudablemente es susceptible de manifestación a nivel de la esencia humana. La coexistenciacon es la vinculación real de ámbito personal que cada persona mantiene con cada persona distinta, no con la especie, sino con cada quién, para aceptar y para darse. No se trata sólo de mantener un diálogo con los otros, sino de que el hombre es dialógico. No se trata sólo de que “el hombre es un ser social por naturaleza”, como afirmaron los pensadores antiguos, ni de que “pertenece a su esencia vivir en sociedad”, como afirman los modernos, sino algo más profundo, a saber, que su ser es sercon, o coser, coexistir. Persona no significa aislamiento, sino más bien como mínimo copersona; como existir personal no significa segregarse, sino coexistir. Por su parte, libertad personal tampoco significa indeterminación, sino apertura personal; conocer personal no significa limitar, determinar u objetivar, sino búsqueda personal; y amar personal, en fin, tampoco significa desear, sino aceptación y entrega personales.
Si la persona no es unipersona, sino copersonal, la sociedad es, pues, una manifestación externa del carácter interior de la persona. No es, por tanto, un invento, un artificio, como postularon Hobbes o Rousseau. La sociedad depende de la persona, y como ésta es libertad, la consistencia de la sociedad no estará asegurada, porque su cohesión no podrá ser sino libre. En efecto, el comportamiento de la persona puede no ser ético, y entonces, en su obrar, no sólo se perjudica uno a sí mismo, sino también al orden social. Si la sociedad depende de la persona, considerar lo social como sustantivo, doblegando las personas a la sociedad, como postularon Hegel, Marx, los colectivismos y totalitarismos políticos, y en menor medida la presunta “voluntad general” de Rousseau, que tan presente estuvo, por cierto, en Kant, es sencillamente erróneo.
“La sociedad es el encauzarse según tipos la manifestación indefectible, y sujeta a alternativas, de la convivencia humana en cuanto que humana” . Explicitemos las partes de esta definición. a) La sociedad se encauza “según tipos”. Las afinidades entre unos caracteres y otros configuran los tipos humanos de que habla la psicología. Hay diversos tipos dentro de lo humano . Sin embargo, ninguna persona está determinada por su modo de ser, por su tipología. b) La sociedad es manifestación indefectible. “Manifestación” indica que la sociedad no es del ámbito de la intimidad personal, sino de la exteriorización humana; “indefectible” señala que no puede faltar, es decir, que es previa a cualquier otra manifestación humana (lenguaje, trabajo, etc.), o sea, que “lo indefectible de la sociedad le confiere precedencia respecto de cualquier aspecto práctico (manifiesto) de la vida” . c) “Sujeta a alternativas” indica que si lo social es manifestación de la libertad personal, lo perteneciente al ámbito de lo social no es de carácter necesario sino libre y, por tanto, abierto según alternativas . Como éstas pueden ser mejores o peores, buenas o malas, es claro que la manifestación social está subordinada a la ética. Por eso convenía explicar la sociedad después de la ética (Capítulo 8). d) “De la convivencia humana en cuanto que humana” expresa que el carácter de social es atribuible a cualquier acción humana, es decir, que ninguna acción humana (tenga o no intención social) es previa a la sociedad. Por lo dicho, se ve que es pertinente abordar primero este tema que el del lenguaje (Capítulo 10), el trabajo, descanso, cultura, técnica, economía, etc. (Capítulo 11).


